Diario de las sesiones de la Tertulia Literaria Hispanoamericana Rafael Montesinos, desde el 2005 hasta el 2011. A la "Tertulia de Montesinos" -fundada en 1952- se la considera la más antigua de las letras hispánicas y, posiblemente, del mundo con actividad continua curso tras curso. Por otro lado, también se difundirá la obra del poeta Rafael Montesinos (1920-2005).
miércoles, 30 de marzo de 2011
LVIII Curso. Alfredo Piquer / Teodoro Rubio
LVIII Curso. Begoña Montes / Carlos Fernández de Pablo



Begoña Montes
miércoles, 23 de marzo de 2011
LVIII Curso. Abril 2011. José Luis Morales/ Juan Pastor/ Verónica García
Rafael Montesinos
Curso LVIII
La Directora de la Fundación de Colegios Mayores MAEC-AECID
y la Directora de la T. L. H. Rafael Montesinos
se complacen en invitarle a las
sesiones 1660ª,1661ª y 1662ª
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Martes, 5 de abril de 2011 - 19´30 horas
José Luis Morales leerá Soleás en compañía. (Inéditas)
presentado por Vicente Martín Martín
***
Martes, 12 de abril de 2011 - 19´30 horas
Juan Pastor leerá poemas del libro Dominios de matiz y otros inéditos
presentado por Diana Cullell
***
Martes, 26 de abril de 2011 - 19´30 horas
Verónica García leerá poemas publicados e inéditos
presentada por Fermín Higuera
***
***
(Introducción del escribano,
con reconocimiento de maestro)
El son de la soleá
me lo enseñó Rafael
Montesinos. No sé más.
Ustedes podréis juzgar
si lo he aprendido bien
o lo he aprendido mal.
(Preparativos para el quirófano)
Saludé con cortesía
y sin temblar a la muerte,
y eso la dejó aturdida.
Luego recobró su aplomo,
me devolvió la mirada
y me hizo bajar los ojos.
(Para Luis López Anglada, al alimón con Montesinos)
Saber que viene la muerte
y no poder esperarla
despierto, qué mala suerte.
Y cuando despiertas ya
no puedes verla. Se ha ido
porque no sabe esperar.
(Post-operatorio con herida en el abdomen)
Lo peor de no morirse
habiendo estado tan cerca
es lo que duele reírse.
José Luis Morales
***
EPÍLOGO
La estación del otoño
(Del libro “Dominios de matiz”)
El otoño bajaba como una espesa baba amarillenta a los recintos sumergidos del alma.
De No amanece el cantor. JOSÉ ÁNGEL VALENTE.
I
NO TE DARÁS CUENTA. Y cuando tú menos te lo
pienses, resulta que para entonces, ya lo habrás
perdido casi todo.
Aquellas sensaciones que marcan su tiempo de
estación.
La capacidad de respuesta y la de todo su ciclo.
Campo cerrado para la ilusión.
Para superar y poder llegar, hasta su ya vieja y
cansada reivindicación de la luz.
Pero también vive la estación del otoño. Es su
tiempo y amanece. Hace frío y la luz se deja
ver por en medio de sus reflejos.
Aunque todo franqueado por dos paréntesis hacia
dentro. Y como una consecuencia de su pesada
lentitud.
Tú eres la caricia que necesita sentir en la sombra
tu mejilla.
A pesar de que nunca. Jamás había estado, ni había
sido pronunciada.
Pero tampoco ahora. Donde habrían quedado
sepultadas, por el humo y fuego de mis labios.
Presiento un camino en soledad. Largo y abrupto.
Muy pesado y marcado por la indiferencia.
Aunque seguimos y también podemos decir que
florecen los espacios.
Todo se cubre de niebla. Hasta la línea horizontal;
frontera y blanqueada claridad de la tarde
cuando agoniza.
La oscuridad de la noche. La negra línea que se
rompe. Y también la claridad de su frontera
que divide.
Los dedos que cansados de tu pesadez cabalgan
sobre la horizontal.
Alegría prolongada que se manifiesta en cada hoja y
cuando llega, palidece y nos recorre.
Sentimientos de nostalgia, que están ahí. Para
esperar y dejarles hasta morir.
Roto en pedazos y con remolinos de humo. Con
agitado viento y nubes de ceniza.
Juan Pastor
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CRISTAL
La palmera no es número
a pesar de ocupar su fracción
decimal en la línea de playa
y permanecer tras el vaivén
de pasos que se oxidan.
No hay daño en las barcas
que se mecen,
no miente el alisio cuando
azota las banderas.
Pero mi corazón arde
como gasóleo en cerilla
es hoguera que celebra
el ascenso prendiendo nubes.
La calma se desborda
y expulsa su arena
por boca tubular
que rompe el mí más agudo.
No es hora de abrir el sexo
y succionar la ola,
es tiempo de saltar la valla
que eclipsa el camino
y caer sobre los pájaros muertos:
Andar sobre las aguas
que hoy son cristal y abandono.
Verónica García
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miércoles, 16 de marzo de 2011
Curso LVIII. Julia Barella, presentada por Marta López Vilar
Curso LVIII
se complacen en invitarle a la
Martes, 15 de marzo de 2011 - 19´30 horas
(Inédito)
Al atardecer
el corazón espera un rayo verde,
instantánea mágica,
silenciosa y bella,
una visión del paisaje interior.
La luz se escapa y su energía
prende el cabello,
extendiéndose por brazos y piernas
hasta adentrarse en el corazón
y así poder escuchar el canto de sirenas
que se desliza por los escarpados montes,
por las corrientes de los ríos,
puras y cristalinas como diamantes.
Veo la luz,
verde y violenta más allá de la oscuridad.
Soy la espectadora del fondo de la tierra.
JUNTO A UN COCHE
En coche hacia el lago
huyendo de las grutas marinas
abandonando al líder
a los compañeros,
un desierto de agua y hielo
una autopista para escapar.
Dónde el alma, dónde los ojos
los labios de este agua
silenciosa y letal.
El negro se impone
a lo transparente y cristalino
y ella conduce demasiado deprisa,
las flores muertas viven en el fondo
las arrastra la corriente
sin permitir que salgan a la superficie
y ella conduce demasiado deprisa.
Nada se mueve
solo la vida, allá, más abajo
rompe la serenidad de este lago.
Un ramo de flores abandonado artificialmente
llega a la orilla
donde las aguas yacen sin sentido
apremiantes
junto al coche hundido en el lodo.
Los conceptos señalan el movimiento,
difunden entre nosotros la fe en la palabra
y en esta dolorosa penumbra
nos liberan de los juegos mecánicos.
La ceguera de los tiempos
que nos han tocado vivir,
su confusión, nuestra fugacidad
y la incertidumbre.
El agua, que a todo se adapta,
su música y su líquida escritura,
todo lo que queda del misterio y su profundidad
(del libro Hacia Esmeralda)
Soy la teoría de la arboleda en la cabeza de Gala,
la torre Galatea.
Soy el cuerpo del arpa tensado por el Bosco.
Soy el jardín, el infierno, el pez,
la arena del reloj entre tus manos,
la tristeza en el perfil de la princesa
que pintó en Verona Pisanello.
Soy la que no nace, ni se rompe,
ni crece de la costilla de los hombres.
(Del libro CCJ en las ciudades)
miércoles, 9 de marzo de 2011
Curso LVIII. Con nosotros, Diego Jesús Jiménez y sus poemas
se complacen en invitarle a la
Martes, 8 de marzo de 2011 - 19´30 horas
FUEGOS FATUOS
DIOS
(fragmento)
Florece el húmedo
tallo de nuestro miedo aquí, la negra
flor de nuestra castidad. ¿Cómo
respetar al dolor? ¿Ser
el dolor sólo? (El cuchillo
del crimen: no la fatiga del ahorcado, sino la tensa
soga de la desesperación; no este niño, que
nada sino mirar al aire
de su niñez puede; sino el padre que huyó
de amanecida, con paso oscuro; este que no sale de casa
ni los domingos; nuestro arrepentimiento.)
(De Fiesta en la oscuridad. 1976.)
lunes, 7 de marzo de 2011
LVIII Curso. Marzo 2011. Julia Barella / Begoña Montes / Alfredo Piquer.
Curso LVIII
se complacen en invitarle a las
sesiones 1657ª, 1658ª y 1659ª
Martes, 15 de marzo de 2011 - 19´30 horas
Julia Barella leerá poemas del libro Aguas profundas
Martes, 22 de marzo de 2011 - 19´30 horas
MUJER ÁRBOL
(Inédito)
Al atardecer
el corazón espera un rayo verde,
instantánea mágica,
silenciosa y bella,
una visión del paisaje interior.
La luz se escapa y su energía
prende el cabello,
extendiéndose por brazos y piernas
hasta adentrarse en el corazón
y así poder escuchar el canto de sirenas
que se desliza por los escarpados montes,
por las corrientes de los ríos,
puras y cristalinas como diamantes.
Veo la luz,
verde y violenta más allá de la oscuridad.
Soy la espectadora del fondo de la tierra.
Julia Barella
La arena
que quedó prendida
volará.
Seguirá su camino,
porque ha de repetir
lo que sabe hacer.
El polvo partirá sin rumbo
para pegarse a otra piel.
Y el pie… sintiendo frío
buscará otra arena que le adorne.
Begoña Montes
****
I
Mas zarparán todos los barcos
hacia la lejanía de un horizonte inédito
bajo los cúmulos de sombra de este mundo de aquí
ya tumefacto, ajado, desabrido;
partirán , puede ser, en busca de la luz
de un alba diferente.
Me quedaré en el puerto preso de la derrota,
perplejo y arrasado de llanto solitario
sin haber entendido la gris oscuridad de la tormenta
que ha azotado la costa,
la densa opacidad de su amargura,
sentado sobre el muelle, la mirada perdida
sobre el líquido abismo, verde oscuro,
que me llama en silencio
bajo los pies helados.
II
Como un ángel vencido, cada vez más oscuro
más turbio, más confuso
oculto en la tiniebla del tiempo que enmudece
creyendo que asesina cada sueño quebrado
y es él el que agoniza sumando poco a poco
verdes manchas de lluvia, sobre la piel,
las grietas y hendiduras de la edad transcurrida;
pájaro de la noche que muere en el vacío
sin pretexto, sin norte ni argumento,
frente al mar desolado como eterna resaca
que socava sus pasos donde sus alas pliegan
su inerte envergadura, su escondido plumaje…
Así mi trayectoria, mi itinerario errático,
mi vuelo derrotado, ya inútil en la sombra.
Alfredo Piquer
miércoles, 2 de marzo de 2011
LVIII Curso. Antonio Daganzo, presentado por Sergio Macías.
Curso LVIII
se complacen en invitarle a la
sesión 1655ª
Martes, 1 de marzo de 2011 - 19´30 horas
agitar el agua secreta y perezosa,
memoria de la suave ablución que convocaba,
doblar los juncos,
dar al insecto un motivo de lucha
en su indolencia,
vulnerar a la par que el martinete.
Escucha esta energía desatada, rebosante,
elemental,
silbar por fin bajo tu cuerpo,
chocando contra sus vallas escondidas
y ascendiéndote el alma hasta el desnudo,
allí donde claudica el artificio.
Escucha cómo el aire está en ti,
soy yo, y me he hecho viento
en el instante que ha sido mi ventura:
te he erizado la piel,
te he emocionado.
Vencida, que ensordeciste tu alma en las lagunas.
(De Siendo en ti aire y oscuro. 2004)
***
Suena el amor cual viento castigado
que a la música tuvo por camino
hasta el arder, ceniza ancha de espino,
fuego tras luz que muere así quemado;
amor sin pies buscaba, convocado
al poema, rumor de senda y vino
y embriaguez del concepto, mas su sino
era vientre, temblor y maculado,
noticia de la carne que abolía
posesiones del mito, la inocencia.
El amor y la música, armonía
jamás tras el rigor de la sentencia:
ni el aire estructurado bastaría
para darle al amor la sola esencia.
(De Que en limpidez se encuentre. 2007)
***
Ciertas tardes
la consulta tranquila de los médicos.
Serenidad tan torpe,
qué importa el relato de una madre,
espinas en la boca.
Allí una vez el niño no fue niño,
pues lloró como adulto
de frustración ya vieja.
Entonces revolotearon batas blancas,
sorprendidas palomas imposibles.
(De Mientras viva el doliente. 2010)